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Consejos para alimentar a tu cachorro

Los primeros meses de vida de un cachorro son también los que más influyen en cómo crece y en la salud que tendrá de adulto. Alimentarlo bien desde el principio no es complicado, pero sí conviene tener claras algunas cosas.

¿Importa el tamaño de la raza?

Sí, y bastante. Un cachorro de raza grande o gigante necesita crecer más despacio que uno de raza pequeña: un crecimiento demasiado rápido en estas razas somete al esqueleto, todavía en desarrollo, a más tensión de la que puede asumir bien, lo que a la larga puede afectar a las articulaciones. Por eso muchas fórmulas para cachorro están pensadas específicamente según el tamaño adulto previsto de la raza, con una densidad de nutrientes ajustada a ese ritmo de crecimiento. Si tienes un cachorro de raza grande, merece la pena fijarte en si el pienso que eliges tiene esto en cuenta.

¿Cómo elegir un buen pienso para tu cachorro?

No todos los piensos que parecen de calidad lo son de verdad: conviene fijarse en los ingredientes, no solo en el marketing del envase. Nuestro Profine Puppy Chicken, por ejemplo, usa el pollo como proteína principal, con un aporte de grasa más alto que en la versión adulta para cubrir las necesidades energéticas propias del crecimiento, e incluye glucosamina y condroitina desde esta primera etapa para apoyar el desarrollo articular desde el principio, no solo cuando el perro ya es mayor.

Elegir un pienso de calidad, específico para su etapa, le ayuda a tener digestiones más ligeras y le aporta los nutrientes que necesita para crecer sano y fuerte. Ten en cuenta también que un cachorro no debe comer el mismo pienso que un perro adulto o senior: cada etapa tiene necesidades nutricionales distintas.

Raciones y horarios

La cantidad de comida que necesita un cachorro va cambiando según crece, y también depende de la densidad calórica del pienso concreto que le des: por eso la referencia más fiable es siempre la guía de alimentación que aparece en el propio envase, ajustada al peso y la edad de tu cachorro. Ante la duda, tu veterinario puede ayudarte a afinar la cantidad exacta.

Lo que sí conviene mantener fijo son los horarios: dale de comer más o menos a la misma hora cada día, en el mismo sitio y con su propio cuenco de comida (sobre todo si tienes más de un perro en casa). Esto le ayuda a reducir la ansiedad, a anticipar cuándo le toca comer y a no pedir comida de forma constante entre horas.

Evita darle de tu propia comida

Acostumbrar a tu cachorro a comer de tu plato mientras desayunas o comes es un error fácil de cometer y difícil de corregir después. Además de que algunos alimentos humanos no le sientan bien, una vez que empieza a esperar esa comida extra, le costará más aceptar solo su propia ración. Es mucho más fácil no empezar que dejarlo después.

¿Necesita suplementos?

Si sigue una dieta completa y equilibrada pensada para su etapa de vida, un cachorro sano normalmente no necesita suplementos adicionales: añadir más de lo que ya está cubierto puede incluso desequilibrar su dieta o sumar calorías de más. Dicho esto, cualquier suplemento (incluidos los que se venden sin receta) debería consultarse antes con tu veterinario, sobre todo en razas grandes durante el crecimiento.

En nuestra categoría de cachorros tienes todas las fórmulas puppy y junior, incluidas las específicas para razas grandes de las que hablábamos arriba.

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